Rosario Murillo atacó a los nicaragüenses en el exterior, a quienes calificó de «personajes» movidos por la ingratitud
La vocera del régimen de Nicaragua, Rosario Murillo, arremetió contra los nicaragüenses en el exilio durante su intervención nocturna de este lunes, 16 de febrero, al acusarlos de «lanzar odio» contra el país y calificarlos de ingratos.
Sin mencionarlos directamente como exiliados o desterrados, Murillo cuestionó a quienes, según dijo, atacan a Nicaragua desde el exterior. «Difícil entenderlos, pero bueno, que los perdone Dios a todos aquellos que cada día se esfuerzan para lanzar odio sobre su Patria, imagínense, sobre su tierra, sobre sus familias», expresó.
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La funcionaria sostuvo que muchos de esos «personajes», aunque «son pocos», tienen familiares que «viven tranquilos, que viven seguros» en el país. «Y a muchos de esos personajes que lanzan odio, fuego, maldiciones, cuánto se les ayudó, cuánto se les apoyó, cuánto se les respaldó», afirmó.
Murillo también aludió a la «ingratitud» como una actitud contraria a los valores cristianos que promueve el oficialismo. «La ingratitud no es un Don de Dios. La gratitud es un don de Dios», declaró, insistiendo en que el reconocimiento y el agradecimiento son virtudes que, según ella, caracterizan al régimen.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que miles de nicaragüenses han salido del país en los últimos años, muchos de ellos tras la crisis sociopolítica iniciada en 2018 y el endurecimiento de la persecución contra voces críticas, opositores, periodistas y organizaciones civiles.
También cuando se cumplen tres años desde que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó la pérdida de nacionalidad a 94 nicaragüenses, entre ellos escritores, periodistas, economistas y defensores de derechos humanos.
En su mensaje, Murillo combinó las críticas con reiterados elogios a la República Popular China y al presidente Xi Jinping, destacando la «Paz, Seguridad y Prosperidad» que, según afirmó, promueve ese país. «Con hermanos como ellos (…) vamos todos prosperando, trabajando hermanados, fortaleciendo la Paz», dijo.
Insistió en que en Nicaragua «no hay odio» ni «miseria humana» y que el país vive en «paz» y «concordia», pese a las constantes denuncias internacionales sobre la situación de derechos humanos y las condiciones que han llevado a miles de ciudadanos a optar por el exilio.
