En un acto marcado por el desorden y la retórica de confrontación, el dictador Daniel Ortega oficializó la entrega del Hospital Sandino Nuevo Amanecer
El dictador Daniel Ortega reapareció este 23 de febrero en un acto realizado en Managua para entregar oficialmente el hospital de Bilwi a las familias de la Costa Caribe Norte. Lo que debía ser una ceremonia centrada en la inauguración del Hospital Sandino Nuevo Amanecer terminó marcado por confusiones, omisiones y su ya reiterado discurso contra Estados Unidos.
Desde el inicio de su intervención, Ortega mostró señales de desorden al referirse como «Ministro de Salud» al presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, en un evidente cruce de cables que no pasó inadvertido.
Lejos de profundizar en detalles técnicos del hospital o en la situación sanitaria del Caribe Norte, el mandatario dedicó buena parte de su discurso a rememorar la guerra de los años ochenta y a insistir en su narrativa de confrontación con Washington.


«Y la otra batalla para derrotar la invasión yanqui, porque triunfamos en el 79 y ahí nomás vino la invasión y el presidente de los Estados Unidos al frente de terroristas», expresó rememorando los hechos de la época.
También recordó el fallo de la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos y volvió a cobrar la millonaria indemnización cobrar 17 mil millones de dólares que, según él, sigue pendiente.
«Llegará el día en que habrá un gobierno, verdaderamente, respetuoso de las leyes, respetuoso de la constitución, respetuoso de la humanidad; habrá un gobierno en los Estados Unidos que indemnizará a Nicaragua. Llegará ese día».
En ningún momento hizo referencia a la situación de países aliados como Venezuela, Cuba, Rusia o China, ni a los escenarios internacionales actuales.
Halagos a Murillo
A pesar de sus confusiones, Ortega sí encontró espacio para elogiar a su esposa y codictadora, Rosario Murillo. Aseguró que el nombre del hospital fue idea de ella y subrayó su vínculo familiar con Sandino: «El nombre del hospital idea de la Rosario, sobrina nieta del general Sandino, no era para menos», sostuvo.
El acto se desarrolló en medio de un contexto en el que el régimen familiar que ambos encabezan ha consolidado el control absoluto del Estado tras reformas constitucionales que eliminaron la independencia de los poderes públicos, subordinándolos al Ejecutivo.
El acto, que pretendía proyectar la entrega de una obra hospitalaria para Bilwi, terminó convertido en una tribuna más para ajustar cuentas con Estados Unidos y reiterar consignas políticas.
