El Fondo Monetario Internacional (FMI) clasificó a Venezuela, tras 26 años de gobiernos chavistas, como un «Estado de intensa fragilidad», lo que según economistas es una ventaja para el país suramericano ahora bajo la conducción de forma interina de Delcy Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero, por militares estadounidenses que bombardearon Caracas.
La vocera del FMI, Julie Kozack, aseguró la situación venezolana como «bastante frágil», mientras que la nación caribeña aparece en esa lista junto a países como Islas Marshall, Papua Nueva Guinea, Tuvalu, Timor del Este y otros en conflicto entre los que se encuentran Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Myanmmar (Birmania) y Yemen.
El economista venezolano Omar Zambrano aseguró en su cuenta de la red social X, antes Twitter, que esta designación le da un amplio abanico de oportunidades.
Entre ellas mencionó tres. La primera es que le daría un «amplio acceso a financiamiento consecional a largo plazo, incluyendo préstamos a 0% interés y donaciones, por parte del FMI y Banco Mundial. También sirve de movilizador de recursos consecionales de otros donantes multi y bilaterales».
La segunda ventaja se centra en que permitiría la reestructuración de la deuda externa venezolana y pondría al FMI como defensor de los intereses de esa nación frente a los acreedores.
No menos importante, de acuerdo con Zambrano, es que podría significar el «despliegue masivo de ayuda técnica y capacitación para fortalecer los sistemas nacionales de estimación, diseño, implementación, monitoreo y reporte de políticas macroeconómicas y otras políticas públicas».
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La historia del chavismo con el FMI
La última vez que Venezuela tuvo acceso a financiamiento del FMI fue durante el segundo gobierno del fallecido Rafael Caldera, a finales de los año 1990. Con la llegada de Hugo Chávez al poder, el también fallecido mandatario anunció que sacaría a Venezuela del FMI y del Banco Mundial, además de pagar la deuda con el Fondo.
«No nos hace falta estar viajando a Washington, ni al Fondo Monetario ni al Banco Mundial ni nada (…) yo quiero formalizar la salida de Venezuela del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de todo eso», dijo el 1 de mayo de 2007, el teniente coronel retirado que llegó al poder por la vía democrática y después instauró un régimen autocrático.
Pese a ello, en plena pandemia del COVID-19, cuando Estados Unidos reconoció en 2019 a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y se enfrentó al dictador Nicolás Maduro, ambas partes comenzaron en México una serie de negociaciones, entre ellas que le pudo haber permitido el acceso a los derechos especiales de giro del FMI, aunque nunca se cristalizaron.
Zambrano, en su análisis sobre la declaración de Venezuela como estado de intensa fragilidad hizo hincapié en que para acceder al apoyo del organismo multilateral, su país debe contar con un gobierno legítimo y transparente.
«Venezuela tiene una ventana de oportunidad abierta para reinsertarse en los mercados financieros internacionales, con fuerte apoyo del FMI/WB y otros multilaterales; puede reestructurar sus finanzas públicas, sus políticas sectoriales y estabilizar su economía, esto implicaría que bajo la conducción correcta nuestro país podría empezar a crecer vigorosamente y empezar a salir del foso. Para eso necesitamos un gobierno con credibilidad. Para eso necesitamos la redemocratización del país y un gobierno con pleno respaldo popular».
