Este primero de marzo inicia el periodo de veda de la langosta espinosa del Caribe, una medida que garantiza sostenibilidad y empleo en el Caribe de Nicaragua, al proteger la reproducción de esta especie y asegurar la continuidad de una de las principales actividades económicas de la región.
Autoridades explicaron que durante estos cuatro meses de veda se desarrollan estudios técnicos para monitorear el comportamiento del recurso. “Tenemos que dejar que se reproduzca y aprovechar lo que se debe de aprovechar; si pasamos todo el año pescando vamos a terminar con el recurso y no nos va a quedar para nuestros hijos”, señalaron.
En cuanto a la captura durante la temporada, pescadores indicaron que la faena se ha mantenido estable. Cada embarcación logra capturar entre 50 y 60 cajas por viaje, y cada caja contiene 100 libras de langosta. La producción se destina principalmente al mercado europeo, mientras que el pepino de mar comienza a posicionarse en el mercado asiático.
Pescadores priorizan la conservación del recurso
Los trabajadores del mar afirmaron que cuando se capturan ejemplares pequeños o con huevos, estos son devueltos al agua para garantizar la sostenibilidad del recurso. “Ese es el recurso del mañana”, expresaron.
Durante el periodo de veda, se aprovechan otras especies como el pepino de mar, cuya pesca está dirigida a embarcaciones artesanales. Esta actividad fortalece la cadena productiva que involucra a buzos, acopiadores, plantas procesadoras y exportadoras.

El pasado 13 de febrero quedó instalado el comité de veda, encargado de dar cumplimiento a las medidas de protección y asegurar la sanidad del recurso. La disposición busca mantener el equilibrio entre conservación, empleo y exportaciones, protegiendo la langosta espinosa como uno de los pilares económicos del Caribe nicaragüense.
Periodista: Tania Sirias
