Tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, Rosario Murillo utilizó su intervención diaria para demandar el cese de los conflictos globales y el respeto al derecho internacional
La codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, volvió a utilizar su alocución diaria para elevar un llamado a la paz mundial en medio de la crisis internacional tras el asesinato del ayatolá iraní Alí Jamenei, quien murió durante un ataque de Israel con apoyo de Estados Unidos.
Sin embargo, su mensaje dejó en evidencia una marcada contradicción: mientras invoca el fin de la guerra y el respeto al derecho internacional fuera de las fronteras, guarda silencio sobre la represión interna y evita condenar de forma directa el crimen que ha agravado la tensión global.
«Condenamos todas las formas de guerra y oramos, clamamos al Dios omnipotente. Unidos en oración y súplica logremos el milagro de la paz», expresó Murillo. Añadió que desde Nicaragua se llama «a la continuidad de un diálogo con negociaciones bien intencionadas y eficientes que pongan fin a esta catástrofe».


«Las voces deben alzarse reclamando paz, reclamando y exigiendo acuerdos para que cesen los conflictos», insistió. También afirmó que Nicaragua, como país que «ha sufrido tanto las diferentes modalidades de agresión y guerra», aboga por soluciones negociadas ante la escalada internacional.
No obstante, al referirse al asesinato del líder iraní, Murillo evitó una condena explícita del hecho violento y optó por dar sus condolencias.
«Nuestras sinceras condolencias al gobierno de la República Islámica de Irán, por el martirio de su pueblo y del Ayatolá Jamenei». La funcionaria calificó el hecho como «martirio» y reiteró que Nicaragua se presenta «siempre urgiendo paz, paz y bien».
La condena velada a Estados Unidos
En otro momento, Rosario Murillo hizo una condena velada hacia EE. UU., quien fue uno de los aliados claves de Israel para dar de baja a Jamenei. «Que Dios nos libre de la maldad de quienes hablan de paz mientras desatan la guerra», insistió.
Murillo también reclamó que «los organismos internacionales contribuyan grandemente a que cesen los conflictos», a pesar de que el gobierno que encabeza junto a Daniel Ortega ha desconocido resoluciones y señalamientos de instancias multilaterales en materia de derechos humanos.
En su intervención no incluyó ninguna referencia a la situación de los presos políticos, el exilio forzado de cientos de nicaragüenses ni la cancelación masiva de personerías jurídicas de organizaciones civiles en los últimos años.
«Hay hipocresía y miedo»
Héctor Mairena, directivo de Unidad Nacional Azul y Blanco, criticó duramente el comunicado oficial y relacionó la postura de Managua con alianzas geopolíticas que han beneficiado a la dictadura en el pasado.
«La cercanía entre el régimen iraní y la dictadura de los Ortega Murillo ha sido bien estrecha, bastante estrecha. Y aún así, en el comunicado no condenan a los Estados Unidos ni condenan a Israel. Se limitan a decir paz, paz, paz, ellos que dentro del país han desatado desde el 2018 una guerra contra el pueblo nicaragüense», dijo.
Para él, esta omisión no es casual y refleja una hipocresía comunicacional. «Hay hipocresía en ese comunicado, pero también hay temor… ¿Saben que ellos están en la mira? ¿Saben que los Estados Unidos no dejan de prestar atención a lo que ocurre en Nicaragua? Eso se comprueba con constantes pronunciamientos que ha hecho la oficina de asuntos hemisféricos y el propio Departamento de Estado», subrayó.
