El coordinador de CxL en el exilio estimó que después de la toma de Cuba, Donald Trump obligará a Ortega-Murillo a negociar una transición democrática
El coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad en el Exilio (CxL), Juan Sebastián Chamorro, aseguró que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua, se verá forzada a negociar una transición democrática con Estados Unidos, pese a que actualmente no es la principal prioridad de la administración de Donald Trump.
En un análisis que compartió con periodistas, el economista dijo que «está en juego» la reputación y el prestigio de ese gobierno como una potencia hegemónica en el continente americano.
«Ortega no tiene otra más que negociar con EEUU una transición democrática porque las consecuencias serían funestas para los Ortega. Ortega debe entender que no solo está enfrentando a una administración Trump que está dispuesta a tomar acciones, que las está tomando en todas partes del mundo, sino sobre todo defender la seguridad nacional de Estados Unidos, porque si no lo hace, ese prestigio, esa reputación hemisférica sería la que estaría en juego», explicó el exprecandidato presidencial y exprisionero político del régimen.


El pasado lo confirma
Chamorro recordó que ya en 1983 Nicaragua fue declarada como un tema de seguridad nacional por la administración de Ronald Reagan, quien se planteó en ese entonces que si no podían imponerse en Centroamérica, eso les impediría prevalecer en otros lugares.


En una sesión ante el Congreso estadounidense, el 27 de abril de 1983, Reagan pronunció en su discurso que «si no podemos defendernos allí [Centroamérica], no podemos esperar prevalecer en otros lugares. Nuestra credibilidad colapsaría, nuestras alianzas se desmoronarían y nuestra seguridad nacional se vería amenazada de forma permanente», con lo que expresó su preocupación por el avance de la Unión Soviética y del sandinismo en la nación centroamericana.
Ahora, la dupla dictatorial que ha hecho alianzas con Rusia, China, Irán, Corea del Norte y Venezuela, vuelve a estar en el ojo estadounidense como un tema de seguridad nacional.
Van por Cuba y después por Nicaragua
Ya pasó en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero. Washington ordenó bombardear Caracas y ciudades vecinas para extraer al dictador chavista de su país, mientras que ordenó un bloqueo sobre Cuba para forzar el cambio democrático en la isla del Caribe.
Chamorro destacó que una vez se hagan del control de este último país, le tocará el turno a Nicaragua más allá de las actuales presiones, las recientes sanciones a seis miembros del gabinete de la dictadura y no porque el país tenga mucho que aportar en riquezas naturales como sí lo tiene Caracas con su petróleo, pero sí porque no hacerlo implicaría que la doctrina de seguridad nacional quedaría cuestionada.
«La administración Trump no va a dejar que el experimento fallido de Cuba dure más tiempo. Cuando se resuelva lo de Cuba le dedicará más atención de la que ya le ha dedicado al caso de Nicaragua, no porque hará a Estados Unidos más próspero, sino porque el prestigio de Estados Unidos está en juego en la región», dijo.
Ortega en silencio cauto
Tras lo sucedido con el dictador venezolano, uno de los grandes aliados del régimen Ortega-Murillo, en El Carmen han sido más cautos en condenas y cuestionamientos a la Casa Blanca. Esto se repitió tras los bombardeos a Irán que ocasionaron la muerte del ayotalá Ali Jamenei el pasado 28 de febrero, y el tímido comunicado en el que no hablaron de Estados Unidos, aunque pidieron por la paz y expresaron sus condolencias a la República Islámica.
«La política exterior de Estados Unidos que se fundamenta además en ser el país más próspero, que es un elemento, en hacerlo más seguro y más fuerte. Los argumentos de seguridad y fortaleza de Estados Unidos en el hemisferio son igualmente fundamentales, y es aquí donde Cuba en primer lugar y Nicaragua en segundo son objetivos claves de la política exterior norteamericana»
