La inestabilidad en el mercado energético internacional continúa generando preocupación debido a las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Este escenario ha provocado fuertes variaciones en el precio del petróleo. En los últimos días, el crudo Brent y WTI llegaron a acercarse a los 120 dólares por barril, reflejando la volatilidad que atraviesa el mercado global.
El analista político Adolfo Pastrán explicó que estas fluctuaciones impactan en las economías de muchos países. Señaló que el petróleo es un recurso clave para la producción y el comercio. “Ayer subió a más de 120 dólares el barril, hoy bajó a 84 dólares, que es el petróleo de Texas de referencia para Nicaragua. Y eso hace que los países vivan esta volatilidad y sus economías se afecten”.
Pastrán agregó que, en el caso de Nicaragua, existen factores que ayudan a enfrentar este escenario internacional. “En el caso particular de Nicaragua nosotros tenemos un escudo protector que son altas reservas internacionales, superávit fiscal, buen manejo macroeconómico del país, una economía en crecimiento”.
La atención mundial también se mantiene en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio energético. Por ese paso circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Cualquier tensión en esta área puede provocar cambios inmediatos en los precios del crudo.
En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump ha advertido a Irán sobre un posible bloqueo en esa ruta. Al mismo tiempo, ha mencionado la posibilidad de levantar sanciones a algunos países productores para intentar reducir la presión sobre los precios internacionales.
El analista recordó que, aunque ese petróleo no llega directamente a América, las economías están interconectadas. “Sin embargo eso hace que al haber escasez de productos los precios internacionales suban. Es cierto que nosotros estamos lejos de ese conflicto, pero esta es una economía mundial integrada y tiene sus impactos en la cadena de suministro”.

Ante este panorama, Nicaragua mantiene medidas para proteger la economía nacional. Entre ellas está el congelamiento de los precios de los combustibles y del gas licuado mediante un subsidio estatal. “El gobierno su preocupación es que estas alzas no impacten en la economía de las familias nicaragüenses, ni en la industria, ni en los productores que generan los alimentos”, afirmó Pastrán.
Periodista: Héctor Calero
