El obrero falleció en la comunidad La Colonia cuando realizaba labores en una mina artesanal; el caso se suma a una cadena de muertes en estos sitios de extracción mineral, donde no existen condiciones de seguridad y personas pobres trabajan «a la buena de Dios».
Un joven minero artesanal falleció la madrugada del sábado 7 de febrero en una mina ubicada en la comunidad La Colonia, a unos 15 kilómetros del casco urbano de Bonanza, en el Caribe Norte de Nicaragua.
La víctima fue identificada como Geovany Sánchez González, de 28 años, quien perdió la vida mientras realizaba labores en un pozo minero artesanal. Según reportes preliminares de brigadas de emergencia y testigos, el accidente ocurrió alrededor de las 4:30 de la mañana cuando el joven se encontraba manipulando gasolina para abastecer una planta eléctrica.
En ese momento, Sánchez González habría resbalado y cayó a un pozo de aproximadamente 100 a 110 pies de profundidad, según versiones publicadas en medios locales.




Compañeros de labores intentaron auxiliarlo de inmediato, pero cuando lograron extraer el cuerpo, el minero ya no presentaba signos vitales.
Bomberos y Policía acudieron al sitio
La emergencia fue atendida por los Bomberos de Bonanza, que se desplazaron hacia la zona minera a las 9:45 de la mañana y arribó al sitio a las 10:18 a.m. Sin embargo, al llegar, los güiriseros de la zona ya habían recuperado el cuerpo del joven.
El pozo donde ocurrió el hecho pertenece a un punto de minería artesanal operado en terrenos vinculados a la actividad güirisera de la zona.
Muertes frecuentes en minería artesanal
Las muertes en minería artesanal se han vuelto trágicamente recurrentes en Nicaragua, especialmente en zonas como el Caribe Norte, Río San Juan, Chinandega y Chontales, donde cientos de trabajadores operan en túneles y pozos sin medidas de seguridad, ventilación ni equipos adecuados.
El año pasado se registraron tragedias por derrumbes, deslaves, intoxicación por gases o caídas a profundos pozos mineros.
En octubre de 2025, por ejemplo, un adolescente de 15 años murió tras caer dentro de una mina artesanal en Santo Domingo, Chontales, mientras que en enero del 2025, otro minero artesanal de 19 años falleció soterrado tras un derrumbe en Siuna, Caribe Norte.
Estos incidentes reflejan la alta peligrosidad de la minería artesanal, la falta de supervisión estatal, y que los güiriseros operan sin equipos de protección y condiciones técnicas adecuadas.
