Mangos, jocotes, nancites y groseas se combinan con dulce de rapadura para dar vida al tradicional almíbar, considerado el rey de la mesa en esta temporada de Cuaresma. En el Mercado Roberto Huembes el dinamismo comercial es evidente, donde comerciantes de la dulcería La Granadina aseguran que el trabajo se ha triplicado para garantizar el abastecimiento a las familias nicaragüenses.
Desde sus talleres ubicados en Granada, los peroles no dejan de hervir. Elaboran variedades como el curvasá y el almíbar con frutas tradicionales como mango, papaya, coco, grosea y nancites. Aunque también ofertan jocotes, ayote y miel por separado, destacan que el almíbar y el curvasá son los más buscados en esta época, manteniendo viva una tradición que pasa de generación en generación.
La economía familiar es prioridad para estos emprendedores. Ofrecen porciones individuales desde 30 córdobas y presentaciones más grandes para quienes desean compartir en familia o incluso enviar al extranjero.
Proveedores de distintas fincas y mercados del interior del país abastecen las frutas necesarias para la elaboración de estos dulces. Aunque algunos productos como el jocote han incrementado su precio, las ventas continúan activas.

De esta manera, la tradición de los dulces de Cuaresma se mantiene firme, impulsada por manos laboriosas que transforman la fruta en un manjar que une a las familias nicaragüenses, sin importar la distancia.
Periodista: Héctor Calero
