El juicio por el femicidio de Ileana Jaqueline Ramírez reveló una historia de control y amenazas que comenzó en una celda. Las pruebas muestran cómo el agresor sometió a la víctima a un acoso sistemático ante la indiferencia de unas instituciones que ignoraron las denuncias previas al crimen ocurrido en Managua
Detrás del nombre de Ileana Jaqueline Ramírez, la primera víctima de femicidio de 2026, existía una historia de asedio que el sistema nicaragüense no quiso ver. Durante el juicio por su muerte, las pruebas han revelado un patrón sistemático de violencia y dominación que precedió al fatídico ataque del 25 de enero en Managua.
Durante la audiencia, el Ministerio Público expuso cómo comenzó la relación entre la víctima, de 40 años, y Yasser Domingo Vílchez Lorente, de 23. Según se detalló en sala, ambos se conocieron a través de redes sociales en 2023, cuando él cumplía condena en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro.
De acuerdo con lo expuesto, la comunicación inició a través de Facebook. Con el paso de los meses se hicieron pareja e, incluso, la víctima realizaba visitas conyugales en el penal.


Del vínculo afectivo al acoso sistemático
La Fiscalía sostuvo que, una vez consolidada la relación, el comportamiento del acusado cambió y comenzó a mostrarse controlador. En mensajes enviados a Ileana, le decía que la vigilaba, que «la seguían cuando salía» y que «siempre sabía dónde estaba».
En noviembre de 2023, ella decidió terminar la relación. Sin embargo, la ruptura dio paso a una etapa de hostigamiento persistente. Según la acusación, durante meses el hombre la acosaba por Facebook para obligarla a retomar el vínculo.


En esos mensajes, le advertía que «se arrepentiría» y que le haría daño «donde más le doliera» y la amenazaba con «ponerle droga» para que la encarcelaran.
De acuerdo con lo revelado en juicio, el acusado le decía que no tenía miedo porque ya pagaba condena por un asesinato.
Según la Fiscalía, después de que el acusado recuperó la libertad, entre julio y diciembre de 2025, Vílchez Lorente comenzó a llegar con frecuencia a la vivienda de Ileana, ubicada en el barrio San Judas, sector Los Trejos, en Managua.
La buscaba para que regresaran y la amenazaba con que «correría sangre» si no aceptaba. Finalmente, la madrugada del 25 de enero de 2026 cumplió sus amenazas, llegó nuevamente a la casa y, dentro de la vivienda, la atacó con un cuchillo.
La víctima fue trasladada al hospital Fernando Vélez Paiz, pero falleció en tránsito al centro asistencial a causa de las heridas. El abogado defensor, Omar Parrales, explicó que el Ministerio Público presentó todas estas pruebas como parte del acervo probatorio para demostrar que su defendido es el autor del crimen.
Violencia anunciada
El femicidio de Ileana Ramírez es el primero registrado en 2026 en Nicaragua. Los nuevos detalles expuestos en juicio confirman que el crimen estuvo precedido por amenazas reiteradas, control, amedrentamiento e indiferencia institucional.
Su agresor había sido denunciado el pasado 9 de enero, cuando irrumpió de madrugada en su vivienda tras patear la puerta, robó dinero en efectivo y un teléfono celular. Ese caso fue diligenciado en el Juzgado Octavo Local Penal de Managua, sin que se dictaran medidas efectivas para resguardar la vida de la víctima.
Desde sectores del movimiento feminista, una vocera, que prefirió mantener el anonimato, denunció que el femicidio de Ileana es una muestra más de cómo las instituciones del Estado, que responden a los intereses del régimen, minimizan la violencia machista y revictimizan a las mujeres.
«Estos son crímenes anunciados donde la justicia no llega a tiempo», denunció asegurando que el agresor también había sido indultado bajo el régimen de convivencia familiar.
