El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo destituyó a Valezka Fiorella López Herrera como embajadora de Nicaragua ante Venezuela, cargo que apenas había asumido el 28 de enero después de la remoción de Daysi Torres.La dictadura nicaragüense oficializó esta remoción mediante un acuerdo presidencial publicado este miércoles, 25 de febrero, en La Gaceta. No dan detalles … Continuar leyendo
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo destituyó a Valezka Fiorella López Herrera como embajadora de Nicaragua ante Venezuela, cargo que apenas había asumido el 28 de enero después de la remoción de Daysi Torres.
La dictadura nicaragüense oficializó esta remoción mediante un acuerdo presidencial publicado este miércoles, 25 de febrero, en La Gaceta. No dan detalles del porqué la cancelan tras apenas 26 días en funciones ni tampoco dicen quién la sustituirá.
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La diplomática estuvo acreditada del 28 de enero al 23 de febrero, un período inusualmente corto incluso en los nombramientos exprés de la diplomacia sandinista.
El acuerdo presidencial No. 32-2026 establece: «Déjese sin efecto el nombramiento de la compañera como Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de la República de Nicaragua ante la República Bolivariana de Venezuela».
Este movimiento se convierte en el segundo cambio consecutivo en la embajada nicaragüense en Caracas en menos de un mes, un hecho que subraya la inestabilidad del cargo y los efectos de la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado tres de enero.
López Herrera, antes de su cargo fugaz, se desempeñó como ministra consejera de la embajada de Managua en Caracas.


Antes de este nombramiento fugaz, el régimen ya había despachado a Daisy Torres, quien ocupaba la representación diplomática en el momento de la captura por parte de Estados Unidos del dictador chavista.
Dentro de Nicaragua, estos movimientos alimentan las teorías de fragilidad del régimen Ortega-Murillo por la presión de Estados Unidos, lo cual derivó en una cautela estatal, prudente y silenciosa sobre lo ocurrido en Venezuela, pese a que las dos dictaduras se llamaban «amigas» .
