La dictadora Rosario Murillo pronunció un discurso a propósito del Día Internacional de la Mujer, en el que resaltó el rol protagónico de las mujeres en la sociedad nicaragüense, enfatizando su contribución a la paz y el desarrollo nacional. En su alocución, Murillo describió a las mujeres como figuras heroicas e invencibles, afirmando: “Las heroicas mujeres… hemos sabido asumir nuestro poder inmenso para construir, nunca para destruir”.
Además, extendió un saludo que vinculó la esencia femenina con elementos espirituales. “Saludar a las mujeres de este pueblo… es saludar la gloria de Dios que se manifiesta en tanto amor de niñas, de adolescentes, de mujeres de todas las edades”. Insistió en que las mujeres nicaragüenses permanecen “nunca doblegadas, nunca sometidas, nunca degradadas”, presentando una imagen de empoderamiento colectivo.
Sin embargo, el mensaje evitó abordar directamente los desafíos del país en materia de derechos femeninos, limitándose a referir la violencia de género como un fenómeno mundial atribuible a “rezagos sociales y culturales” y “pestes y plagas que nos salpican en todo el mundo”, tales como la “violencia machista” y el acoso.
Murillo dice que estos tiempos la obligan a “ser valiente”
Esta omisión contrasta con la realidad documentada por organizaciones independientes, que señalan un contexto de restricciones a la expresión feminista, incluyendo la prohibición de marchas públicas desde 2018 y la disolución de numerosas entidades defensoras de los derechos de las mujeres.
En 2025 la violencia machista provocó al menos 54 mujeres asesinadas en Nicaragua, según cifras recopiladas por el medio feminista La Lupa, destacando la persistencia de esta problemática pese a los discursos oficiales. Este panorama subraya la necesidad de políticas concretas para combatir la impunidad y promover la equidad de género en el país.
